En esta tarde destemplada de agosto ha quedado en el recuerdo de todos los que compartimos una parte de su vida, esa sonrisa permanente.
Al pensarlo vienen a mi mente infinidad de recuerdos y anécdotas del “bajito” de la fila.
Su familia siempre compartiendo los valores éticos y morales que llevó a Marito a ser la persona íntegra que conocimos mimando a los maestros de entonces con sus exquisitas masitas griegas
Extrañaré no verte en la calle Las Flores, no escuchar tu cálido saludo Hola Norma siempre con el respeto y la seriedad de alumno maestra que él le imponía.
Seguramente habría aún mucho por proyectar y construir pero será sin duda a través de la huella indeleble que dejó en quienes pudimos conocerlo.
Mucha paz para Mario y mucha fortaleza para quienes hoy tenemos que despedirlo de este plano.
Con el mayor de los afectos tu maestra de 6to y 7mo grado que no te olvidará y el abrazo más contenedor que se pueda a todos tus seres queridos
Norma Castrelo
